Habría que preguntárselo a Juan Mónaco y esperar una respuesta sincera. Porque no es fácil encontrarle una explicación a un resultado así y en ese contexto determinado, para determinar en qué medida influye la historia. Lo primero porque no es lo mismo recuperarse de una paliza sufrida en el primer set que levantarse de un 0-6 para ganar
con solvencia en el tercero. Lo segundo porque evidentemente tiene que haber, así sea imposible probarlo, una carga negativa cuya densidad comienza a aumentar ante cada nueva frustración.
Pico perdió por 2-6, 6-0 y 4-6 ante Thomaz Bellucci la final del ATP 250 de Santiago. Es la sexta final consecutiva que se le escapa, comenzando casualmente por Viña del Mar 2008 y pasando por Austria (ese mismo año), Buenos Aires, Bastad y Bucarest, estas últimas en 2009.
El partido en sí se le presentó adverso, porque el brasileño hizo “la gran Nadal” (vs Federer, para que se entienda) y le jugó cada punto que pudo al revés, y lo más alto posible. Es decir, tenía información y actuó en consecuencia. El tandilense se encontró 0-3 y dos breaks abajo en apenas 15 minutos.
Bellucci ya no es la promesa que veíamos hace tres años por estos lados. Digamos que en todo caso le falta madurar bastante y afilar otras armas, agrandar el repertorio.
Tampoco es el jugador más rico tácticamente, pero… es cierto que sabe explotar muy bien sus escasos recursos (puede buscar y abrir con el revés para después rematar de derecha, su jugada preferida) y también la posibilidad de jugarle al rival permanentemente con el efecto de pelota cambiado, por su condición de zurdo.
Esto es relativo, por supuesto, porque ni jugar con la izquierda te garantiza ser un campeón como Nadal (de hecho, él y Verdasco son los únicos zurdos dentro del top-30) ni a Mónaco tampoco le ha ido tan mal contra jugadores de esa
naturaleza (según las estadísticas de la ATP, tiene récord positivo vs zurdos en todos los niveles que jugó, desde Future hasta profesionales).
Volviendo al principio, encontrarle explicación a una recuperación tal que le permitiera ganar por ¡6-0! el segundo set, sin mayores virtudes que la de mover a su oponente, obligarlo a pegar forzado y mejorar el saque (un plan simple; no fácil, sino básico), para luego perder esa actitud, apostar a tiros más seguros que decisivos y, al fin, caer por 6-4… esa es la cuestión. No todos los días se llega una final. No es fácil ganar una, y tampoco perder seis al hilo.
Fotos: César Pincheira/Movistar Open
Directorio: ATP Chile, Juan Mónaco, Thomaz Bellucci
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