Habría que preguntárselo a Juan Mónaco y esperar una respuesta sincera. Porque no es fácil encontrarle una explicación a un resultado así y en ese contexto determinado, para determinar en qué medida influye la historia. Lo primero porque no es lo mismo recuperarse de una paliza sufrida en el primer set que levantarse de un 0-6 para ganar
con solvencia en el tercero. Lo segundo porque evidentemente tiene que haber, así sea imposible probarlo, una carga negativa cuya densidad comienza a aumentar ante cada nueva frustración.
Pico perdió por 2-6, 6-0 y 4-6 ante Thomaz Bellucci la final del ATP 250 de Santiago. Es la sexta final consecutiva que se le escapa, comenzando casualmente por Viña del Mar 2008 y pasando por Austria (ese mismo año), Buenos Aires, Bastad y Bucarest, estas últimas en 2009.


