De nuevo por acá, incluso con algunos inconvenientes técnicos que prometemos solucionar en breve, van algunas conclusiones y/o detalles de lo visto estas últimas dos semanas, porque nos fuimos pero no tanto…
Federer porque sí
En realidad quería hablar de Andy Murray, candidato de AlFrontón antes del torneo. Curioso: fue así (candidato, digo)
porque nunca me planteé una hipotética final con Federer. De lo contrario no habría apostado un peso por él (bueno, igual no aposté dinero por ninguno), tal la sensación que me invadió hoy, antes del partido. Prefiero creer que porque enfrente tenía a un tipo que juega finales como nadie. O, precisamente, como Federer, como decían en la transmisión. De otro modo debería caer en el facilismo del “Murray no tiene pasta de campeón” y cosas similares, lo cual me aburre más de lo que supuestamente se aburren sus detractores al verlo jugar.
Es cierto: el hecho de tener un historial favorable contra el gran Roger pero no haberle podido sacar siquiera un set en dos finales de Grand Slam es un dato con un peso considerable. Aun así, seguiré esperando, porque estoy convencido de que cuando desaparezcan sus ¿angustias? ganará un Grand Slam. Al margen del protocolo, la frase del campeón en la ceremonia de premiación me pareció muy acertada: “Eres demasiado bueno como jugador para no ganar un Grand Slam, no te preocupes por eso”. Minutos antes, el británico había proclamado, entre lágrimas, la frase del torneo: “Puedo llorar como Roger, lástima que no pueda jugar como él”. También se quedó con la jugada del AO 2010, vale decir.
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